31.5.06

El Baròmetre d'Opinió Política del mes de març sobre el Referèndum de l'Estatut.

Els resultats de l’anàlisi és que la participació serà del 57% del catalans que habitualment exerceixen el seu dret a vot en les eleccions autonòmiques.

Cal dir que es preveu una elevada participació dels votants del PP i d’ERC, respecte als votants del PSC, ICV-EUiA i CIU, si bé és evident que aquests són numèricament més quantitatius.

Hi ha un fet que és important de destacar i és que entre els participants al Referèndum no hi ha diferències rellevants entre els nascuts a Catalunya i els que provenen de la resta de l’Estat. Si bé és cert que aquells qui tenen “sentiment de pertinença” són més partidaris d’anar a votar, cal donar rellevància a aquesta dada: l’interès per l’Estatut de Catalunya afecta per igual a tots els ciutadans, sense distinció de la procedència. Considerem que aquesta és una realitat que ara mateix defineix el nostre país. Demostra que l’interès per Catalunya preocupa a aquests ciutadans per igual.

Ara bé, això no ens pot fer pensar que l’Estatut s’aprovarà sense el treball de tots. Cal fomentar la màxima participació. Cal defensar-lo i donar-li la rellevància i importància que té al treball realitzat pels companys i companyes que han constituït la Comissió estatutària.

Ara és un moment important pel socialisme i, sobretot, pel socialisme català. L’elevada participació a les eleccions estatals i la consideració que actualment té la ciutadania del President José Luis Rodríguez Zapatero, fan presagiar la mobilització dels ciutadans.

Però cal insistir: hem d’actuar amb seguretat i força en defensa de l’Estatut. Hem de tornar a demostrar que els ciutadans de Catalunya es mobilitzen en qüestions vitals pel nostre país. I aquí tenim nosaltres, els socialistes, un paper important a jugar.

Endavant, doncs.

El reciente anuncio del Alto al Fuego de ETA

No puedo evitar escribir unas pequeñas líneas después de la noticia del alto el fuego permanente declarado por ETA.

Si bien es cierto que esta declaración debe ser acogida con cautela y con prudencia, como bien ha indicado el Presidente José Luis Rodríguez Zapatero, no podemos negar que es importante. Confirma que el actuar firme y responsable del ejecutivo español es positivo. Se están cumpliendo todas y cada una de las promesas contenidas en el programa electoral. Y lo que es definitivo: la sociedad española se está volviendo a ilusionar ante los logros sociales y de paz a los que se está abriendo camino.

No quiero reiterar todos las iniciativas adoptadas por Zapatero en tan solo 2 años desde su llegada al Gobierno: la salida de las tropas de IRAK, la promulgación de la Ley Integral de Violencia de Género, ahora el Proyecto de la Ley de Dependencia, etc.

Un inciso, precisamente de la Ley de Dependencia, deberíamos estar debatiendo ahora, si no hubiera sido por la irrupción nuevamente de ETA en la vida política del Estado. Pero es evidente la prioridad del caso.

Todos sabemos lo que supone una declaración de este tipo. Los demócratas nos alegramos sin reservas, si bien, como ya he dicho, debemos ser prudentes. En consecuencia, estamos en la obligación de exigir lealtad política al resto de partidos políticos en un tema vital como es éste para el Estado. Otra actitud que no sea ésta, intolerante y partidista, deberá ser castigada en las urnas.

En cualquier caso el anuncio de ETA es positivo, aunque al final la negociación no llegue a “buen puerto”. El Ejecutivo tiene todo el derecho a negociar, como han hecho otros Gobiernos, y a fracasar si desgraciadamente llega el caso. Pero es innegable que el esfuerzo y la lucha por consolidar la Paz y conseguir una sociedad mejor está en el objetivo de los socialistas. La ilusión que estamos volviendo a vivir es necesaria para regenerar y revitalizar la sociedad actual y sobre todo la vida política española.

Por último, se hace un flaco favor quien ha aprovechado la declaración de alto el fuego para relacionarla con la aprobación de “l´Estatut de Catalunya” el pasado día 21 de marzo por la Comisión Constitucional de Congreso de los Diputados. Precisamente es esto, lo que determinados partidos políticos pretenden utilizar para golpear la acción del Gobierno. Y es esta actitud la que quiere fragmentar la sociedad española. En ningún caso la actitud negociadora de Zapatero con los partidos políticos catalanes.

El talante que está dirigiendo la política estatal con el PSOE y la catalana con el PSC está destinada a conseguir unos objetivos sociales que durante 8 años ni tan siquiera han sido planteados por el gobierno de Aznar. Esto es lo que no se puede perder de vista.

Los principios contenidos en el Título Preliminar que contiene nuestra Constitución y que los poderes públicos deben promover, como son la libertad y la igualdad del individuo, son los que en definitiva deben y están guiando la política socialista en el Estado. Y son estos, los que nos han de continuar guiando.